Polinizaciones

 

Un motor del crecimiento

La polinización fue una de las actividades que impulsó tempranamente el crecimiento de Agro-Apicultura. Las primeras experiencias en cultivos como kiwi y palto fueron aumentando la demanda por colmenas y nos llevaron a comprender que un buen servicio exigía mucho más que trasladarlas hasta un huerto: había que prepararlas, mantenerlas fuertes y sanas y responder adecuadamente a las necesidades de cada cultivo.

A medida que el servicio crecía, también lo hacía el plantel. Las presentaciones históricas de la empresa registran 200 colmenas en polinización en 1987 y 8.000 en 2004, una evolución que da cuenta de la escala que llegó a alcanzar esta actividad dentro de nuestra operación.

Profesionalizar cada etapa

Trabajar con miles de colmenas hizo necesario organizar y estandarizar cada vez mejor el servicio. La calidad de una polinización comienza antes de llegar al huerto: exige seleccionar y preparar las colmenas, cuidar su sanidad y nutrición, planificar las entregas y mantener un seguimiento durante el período de polinización.

También continúa después. El retiro oportuno y la recuperación de las colmenas forman parte de un manejo que debe considerar tanto las necesidades del cultivo como la condición del plantel. Esa experiencia fue fortaleciendo conocimientos que después serían fundamentales para otras áreas de Agro-Apicultura, especialmente genética, nutrición y manejo.

Crecer también significó tecnificar

El aumento de escala planteó otro desafío: mover grandes volúmenes de colmenas dentro de ventanas de tiempo cada vez más acotadas. La operación fue incorporando sistemas de palletizado, camiones y equipos especializados para hacer más eficiente la carga, el traslado y la descarga.

La tecnificación permitió aumentar capacidad y mejorar la organización logística del servicio, pero siempre sobre una misma base: la calidad de la polinización depende primero de la calidad y preparación de las colmenas que llegan al cultivo.

Experiencia construida en terreno

Después de décadas trabajando con distintos cultivos, escalas y condiciones, la polinización sigue representando mucho más que un servicio dentro de nuestra historia. Fue una actividad que nos obligó a conocer mejor nuestras colmenas, profesionalizar el manejo y desarrollar capacidades que luego se proyectaron hacia otras áreas de la empresa.

Esa experiencia práctica, construida temporada tras temporada, sigue siendo la base de nuestra forma de entender la polinización.